Biografía
Ender Romero, poeta, ensayista, abogado y pintor, arriba a la Feria Independiente del Libro de Maracaibo 2025 desde la tierra fecunda de Machiques, cargado de savia poética y memoria ancestral. Nacido en 1953, inició su viaje literario bajo la guía del maestro Enrique Hidalgo y se formó en el Taller Literario de la Secretaría de Cultura del Zulia junto al crítico Jorge Luis Mena. Miembro fundador de la Peña Literaria José Domingo Márquez, su obra, profunda y ligada a la tierra, incluye Un sueño arde en mi memoria (2018), Madre del agua y de la selva (2019-2020) y Del sueño a la palabra (2022), publicados por Sultana del Lago Editores. Reconocido como poeta de la Sierra por Luis Perozo Cervantes, entrega su alma desnuda en cada verso, celebrando el paisaje y la memoria colectiva.
Poemas
MADRE DEL AGUA Y DE LA SELVA
Canto a la Sierra de Perijá
Madre del agua y de la selva
Primigenia raíz de donde nacen
La roca y el árbol y el viento
Donde la noche es lumbre
De sonoros rayos
Madre del sol
Que muestra su esplendor
Vistiendo los sonrojados crepúsculos
Por encima de los páramos
Y los nublados y enhiestos
Picos elevados al cielo
Como manos suplicantes
Donde guarda
Sus haces dorados
Al final de la jornada
Madre de los vientos
Cálidas caricias, susurrantes voces
Coros invisibles
De los antiguos rituales
De la infinita creación
De la multiplicidad de seres
Que pueblan
Tus verdaderas vestiduras
Madre de la flor exquisita
Donde el jaguar alimenta su fiereza
Y el tucán asoma su pico de bandera
Donde la sinuosa serpiente
Marca sus eses invisibles
Y el loro echa volar
El orfeón estridente de sus cantos
Madre del río y del torrente
Cuyo ímpetu desborda
Sobre los valles la fuerza
Fecunda de la lluvia
Donde el pastizal es esmeralda
Cálida de sol estival
Madre de la selva y el sueño
De las punteantes luciérnagas
En la cortina de la noche
Cuando los dioses ancestrales
Realizan sus mágicos conjuros
Al amparo de la eterna savia de la vida.
Madre de la vida
Diosa madre que pariste
Cuanto existe y alientas
El canto que llena los espacios
Y diste a las aves el vuelo
Y la libertad y pusiste los sueños
En nuestros ojos
En este confín sin horizontes
Donde es bueno el pan
Y abundante el amor
Madre de los frutos
Dulces como almíbar
Que nutren el músculo pujante
En los duros fragores del trabajo
Que pone en las manos de los niños
La ternura de la madre
Y la dulzura del amor.
Madre del hombre
Nacido del agua y de la tierra
Sembrado en el corazón de la montaña
Poblando la pradera
Con su afán y sus acciones
En el aroma fresco de la orquídea
Y el dorado color de las espigas.
Madre de los hombres
Que de lejos vinieron
A ser semilla fecunda
Con su amor su ciencia y su trabajo
Que plantaron sus casas
Y sus sagrados altares
Para darte el culto infinito
De la vida que regalas.
Madre Sierra
Yo, tu hijo de la humilde voz
De la palabra sencilla
De los claros sueños
Vengo a poner
Sobre tu ara exuberante
La claridad exaltada de mi canto.
I.-
De la dulce flor atisbo
El agua pétalos de la suavidad
Y la ternura
Hijos encontrados
En los resquicios de las rocas inertes
Donde es vida la muerte y muerte la vida
Donde el sueño quiebra cristales
Para multiplicar la realidad.
Una gota de savia divina
Es el agua que bebo
Y me deslumbra esa luz
Tan antigua e insondable
Voy al sol con los ojos abiertos
Como una puerta.
II
Desde el silencio me habla
El páramo
Me asomo a sus palabras
En un intento
Por esclarecer el misterio
Que encierra su helado canto
Aprender su idioma
Sus encrespadas cumbres
Donde el sueño es amo del cielo
Y el hombre
Un pequeño énfasis fácil de borrar
III
La serpiente no tiene caminos
Se recorre a sí misma
En una suerte de espejismo silencioso
IV
Toda la estridencia posible
Escucha el bosque
En una verdeante bandada de loros
V
La espuma del torrente
Silencia de blanco
El rumor de las piedras
VI
Es un pequeño espejo
Con marco de plantas acuáticas
Donde miran
sus carnes doradas
Las ninfas de la selva.
VII
Donde retumba el trueno
Y parece que la creación
Apareciera de nuevo
Sobre el fondo tenebroso
De la noche.
VIII
Un pájaro
Es todo el universo
Guardado
En un cofre pequeño y frágil.
IX
La cascada
Es la alegría del agua
Saltando entre las piedras.
X
Viento de sol
Sobre las cúspides enneblinadas
En el ocaso
Cada pico es un destello
De luz enceguecida.
XI
En las hijas del helecho
Esta guardado
El arcano secreto de la vida
XII
No duerme la noche
EN los destellos de las luciérnagas
Arde en los ojos del búho
Como un sueño de indescifrables
Imágenes.
XIII
Majestad vegetal
Tiende su copa contra el cielo
Y expande su sombra
Sobre una alfombra de hojas
Donde pulula la vida
XIV
La mariposa
Espejea sobre el agua
Un trozo de cielo
Al atardecer
XV
Es pequeño el colibrí
Para que queda en él
Toda la energía del viento.
XVI
Retumba
Entre valles y gargantas
La voz de la tormenta
Como el grito de algún dios
Ancestral construyendo
El universo
XVII
Los espíritus
Merodean en las noches
La palidez de sus carnes fantasmales
Un árido sueño
Marca el negro itinerario
De sus recuerdos
La aflicción es su ritual eterno.
XVIII
Recrudece la tormenta
Recorriendo los valles
Con devastadora furia
Azota lo que encuentra
A su paso y es luz
En el confín misterioso
De la Selva.
XIX
Los araguatos
Estrujan el silencio
Con la estridencia
De sus cantos rituales
La selva hierve
En sus copudos altares
XX
El insecto
Es lo mínimo de vida
Que ofrece a tus ojos
La naturaleza.
XXI
Es mortal
La boca dorada
Que te muerde
XXII
El telúrico aluvión
Formó la fuente ancestral
En ella puso Dios
El germen de la vida
Y el agua fue primeramente
La voz del Hágase divino
Que dio principio
A la ígnea energía
De la creación
Por eso de ti mana la vida
Y la sostienes
Como una madre
Que en sus senos
Amamanta al hijo tierno.
XXIII
Apón, serpenteante
Plata cumpliendo
El rito ancestral
De dar la vida por la vida
Terribles furias
A veces te conmueven
Y te hacen saltar
Más allá de tus propios límites
Pero luego vuelves
A tu bucólica mansedumbre
Como un gigante
Que bosteza y duerme.
Lecturas y presentaciones
12 sep
Lectura de Poesía
Lectura Poesía ancestral
15:00 · 📍 Teatro Baralt de Maracaibo
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