María Calcaño, nacida en Maracaibo en 1906, fue una voz adelantada a su tiempo que convirtió el deseo en materia poética. En una época de rígidas costumbres, su escritura se alzó como un acto de libertad: el erotismo en sus versos emerge sencillo y directo, desafiando la moral imperante. Aunque el reconocimiento llegó tarde, su obra, marcada por la intensidad del eros y la valentía de nombrar lo prohibido, la consagra como pionera de la modernidad poética venezolana. Desde Alas fatales hasta sus libros póstumos, su legado perdura como testimonio de una mujer que transformó la vida provinciana en canto subversivo, iluminando generaciones con la verdad de su palabra. Su presencia en este festival honra la memoria de quien supo hallar en la poesía su más profunda identidad.

